PODEMOS PEDIR HIPOTECAS A 50 AÑOS: EL MUNDO NO SERÁ DESTRUIDO EN EL 2036 POR EL ASTEROIDE APOPHIS… ¿O PUEDE QUE SÍ?

Si tenemos en cuenta que el nombre de Apophis se deriva del nombre griego del antiguo dios egipcio Apep, “el destructor”, que habita en la oscuridad eterna del inframundo y cada noche intenta destruir el Sol; no hace falta ser muy perspicaz para inferir que este cuerpo celeste que se aproximará a la Tierra vaya a traer nada bueno (a excepción de que un posible impacto contra ella permitiría solventar de una vez por todas el paro estructural de España y solucionar el sostenimiento de nuestro sistema de pensiones).

El 2004 en la NASA se dispararon todas las alarmas cuando se detectó la parición de un asteroide denominado inicialmente 99942 y posteriormente bautizado como Apophis, que por primera vez presentaba posibilidades “relativamente” altas de colisionar con la Tierra.

El Apophis es lo que los científicos denominan un NEO (por las siglas en inglés de Near-Earth Object); es decir, cometas o meteoros que pueden resultar peligrosos por acercarse o cruzar la órbita de nuestro planeta.

Para hacernos unos idea del grado de devastación (me encanta esta palabra) que supondría el impacto de esta ingente masa de 2,1 x 1010 kg de roca espacial y metal contra la Tierra, basta decir que este supuesto impacto se produciría a una velocidad de 12,6 km/s y ocasionaría un cráter de 100 km.

Además  el Adophis es casi tres veces más grande que el supuesto meteorito que provocó el fenómeno de Tunguska (una explosión  de entre cinco y 30 megatones de potencia, provocada por la caída de un meteorito, que tuvo lugar esta región siberiana en junio de 1908 y que arrasó un área de 2.150 km2).

Pero tranquilos, las posibilidades de que este apocalíptico hecho tenga lugar no son del 3% en 2029 ni una entre 45.000 en el año 2036, como inicialmente habían calculado los científicos de la NASA; sino que recientemente, un cálculo actualizado en octubre de 2009, establece que el riesgo de colisión contra la Tierra en el 2029 es nulo y que el riesgo para el 2036 es 100 veces menor del previsto: hay 4,3 posibilidades entre un millón (http://neo.jpl.nasa.gov/risk/a99942.html).

Pero no todo es tan simple, pues parece que existe una posibilidad, remota pero factible, de que al aproximarse tanto a la Tierra en el años 2029, su órbita pueda ser desviada en caso de atravesar una zona pasara por una “cerradura gravitacional”, una región muy precisa del espacio de no más de 400 metros de diámetro, que lo situaría en trayectoria de colisión para un futuro impacto el día 13 de abril de 2036 (http://www.youtube.com/watch?v=zppOAepJpMA).

Tampoco debe obviarse el efecto que otros cuerpos celestes que se aproximen al Apophis, o incluso el modo en el que el asteroide absorbe y refleja la luz solar, pueden ejercer en el cambio de trayectoria del mismo.

Todo ello, unido al hecho de que no se conoce con precisión su masa o las características de su giro, no permite a los científicos descartar una colisión hasta que se recalcule la trayectoria del asteroide tras su acercamiento en el 2029.

No obstante, la posibilidad de que se produzca un cambio de trayectoria que provoque una colisión con nuestro planeta es ínfima, a pesar del porcentaje de incertidumbre que introducen los elementos anteriormente mencionados; incertidumbre que por otra parte es absolutamente inherente a cualquier cálculo astronómico, y en general a cualquier faceta de la ciencia y por ende, de la vida cotidiana.

Además puestos en el peor de los escenarios posibles, esto es, en el hipotético caso de que el Apophis en el 2029 atravesase la “cerradura gravitacional” y el riesgo de una colisión con nuestro planeta, se tornara inasumible, dispondríamos de tiempo para preparar una misión espacial encargada de desviar su trayectoria (tema este, el de los sistemas de defensa contra el impacto de un NEO, verdaderamente apasionante http://www.airpower.au.af.mil/apjinternational/apj-s/2009/1tri09/barbee.htm).

En este sentido la agencia espacial rusa, Roscosmos, se ha planteado la elaboración de un proyecto para evitar el impacto del asteroide, empleando «las leyes de la física, y no bombas nucleares» (pues las superproducciones de cine del tipo Armageddon o Deep Impact, diremos por ser generosos, que serían soluciones de emergencia o a corto plazo; pero como la trayectoria de los asteroides puede detectarse con décadas de anticipación y dado el desconocimiento del efecto que tendría una explosión nuclear en un asteroide, el empleo de armas nucleares no parece la opción más recomendable).

En el caso de la Nasa, en el 2009 se creó el concurso “Mueve un asteroide”,                                          (http://www.spacegeneration.org/asteroid) para conseguir ideas sobre la forma de variar el rumbo del asteroide de una forma segura.

El proyecto ganador fue el de Mary D’Souza, una estudiante australiana de la University of Queensland’s School of Engineering, con su idea de “Concepción de una vela solar para la deflección de 99942 Apophis”. Este proyecto se basa en desplazar de su ruta al asteroide gracias a la acción de la luz solar sobre una cubierta de poliéster.

Por su parte, la Agencia Espacial Europea, (ESA) en esta ocasión se ha adelantado a la NASA, y ya se encuentra desarrollando el proyecto, de diseño español, “Don Quijote” como sistema para defender a la Tierra de los asteroides.

Básicamente el proyecto consiste en impactar una nave (Hidalgo) sobre un asteroide que vaya a colisionar con la Tierra, mientras que otra nave (Sancho) analiza la velocidad y trayectoria del asteroide, antes y después del impacto de la primera nave.

Y es que tal vez debiéramos detraer recursos de otras actividades (como por ejemplo costear los onerosos sueldos y dietas de nuestra abnegada y dilecta clase política), e invertir más en investigación espacial.

Porque la pregunta no es si algún día un asteroide impactará contra la Tierra. Yo mismo puedo responder: sin ningún género de dudas, sí. Es un hecho inexorable.

Tan sólo hay que asomarse por la ventana y mirar a la sugerente Luna. ¿Cómo se han originado los incontables cráteres que presenta?

La pregunta realmente crucial es cuándo tendrá lugar ese impacto… y para entonces conviene que estemos preparados.

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One Response to PODEMOS PEDIR HIPOTECAS A 50 AÑOS: EL MUNDO NO SERÁ DESTRUIDO EN EL 2036 POR EL ASTEROIDE APOPHIS… ¿O PUEDE QUE SÍ?

  1. matilla dice:

    Interesante, aunque un tanto apocaliptico, ¿no? Casi se me quitan las ganas de ira trabajar mañana…
    De acuerdo con lo de reducir sueldos a las clases políticas, pero ¿invertir MÁS en “investigación espacial”?… ¿no tenemos en mente la palabra “prioridades”?
    Y por ultimo, ¿una vela solar para desviar una ingente masa asesina espacial?… Un poco “Hollywoodiense”, ¿no?
    ;D

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